Un día de mierda, para una semana de mierda, en un mes de mierda. Me siento como presa de una eterna cuenta atrás que nunca lleva a ninguna parte. Sobre mi cabeza los nubarrones que se empeñan en no dejarme ver el sol, el cielo que cae sobre mi afixiándome poco a poco, la lluvia que me moja y me estropea el peinado.Un mes para olvidar y este sin duda un día para enterrar. Ha sido uno de esos en los que sientes como si fueses una mosca estrujada contra un cristal, viva aun, pero sin apenas poder moverte y ves como la gente te mira y nadie tiene la piedad suficiente para rematarte. Uno de esos días en los que parece que algun genio malvado se esté riendo de ti, donde todo se te acumula y va generando una gran montaña de desilusión y desamparo. Parece que tu cuerpo no quiere responder, que se niega a seguir adelante porque sabe que algo no va bien y tu cabeza no sabe como salir del reino del mal humor y la desgana. No tienes ganas de luchar, solo te apetece esconderte bajo las sábanas y no hablar con nadie, que nadie te moleste, que nadie te recuerde lo que tienes que hacer, que te dejen simplemente dormir en paz.
Hoy ha sido un día de este tipo, pero al llegar a mi casa y mirar el correo, han conseguido arrancarme una sonrisa sincera de mis labios, ahi está, el arcoiris ha salido y ya se ven los primeros rayos de sol y sin querer se me escapó una lágrima que escribía sobre mi mejilla: gracias.
Yo también te echo de menos, porque soy consciente de lo dificil que es encontrar a alguien tan afin a uno mismo, a esa persona que te entiende con solo mirarte, esa persona que no permite que la tormenta te alcance, que siempre pone sus manos para que la lluvia no estropee tu pelo a esa que siempre consigue que los días díficiles se conviertan en divertidos, aquella a la que sientes cerca aun estando lejos.
Echo de menos tus palabras, añoro tus besos y tus cariños y sobretodo te extraño a ti, porque siempre parece que hueles cuando estoy mal y que un sexto sentido te dice que me estas haciendo falta.
Me pides que no te olvide, pero ya sabes que no puedo, que ya hace tiempo que te metiste dentro, sin permiso como debe hacerse conmigo, sin avisar, por sorpresa, que aquel día en el que te conocí no te entendí, pero que luego me di cuenta de que tu eras mi diamante en bruto.
Gracias por poner venir como siempre al rescate de esta pobre naugrafa.
Te quiero mucho.......... aun en la distancia.