Maldito veneno que me subleva, me domina, me emborracha, me esclaviza, me transforma, me contamina, que me corre por las venas, que me levanta el sentío, que me susurra al oído, que me enamora y me obsesiona. Maldita sea tu estampa, que has vestido de gala mis sueños, que me has robado el aliento, que te has hecho dueño de mis sentimientos.
Malditos sean esos momentos, malditas esas noches de ensueño, malditos los segundos robados que un día se llevó el viento.
Malditas las palabras calladas, malditas las voces valientes, maldita la sorpresa hallada, malditas sean esas pobres gentes.
Maldito febrerillo loco, que sin saber como ni cuando, llegaste a mi vida de contrabando, como solo saben hacer los amantes, sin prisas, poco a poco...
Benditos los que no te quieren porque ellos heredarán la tierra, benditos los descreidos, porque solo ellos tienen, fuerzas para hacerte la guerra.
Bienaventurados los pobres de espíritu, los que de ti se apartan, porque ellos al igual que tú, en la manga esconden las cartas.
Bienaventurados los que se callan, los que hablan por las esquinas, los que temen sus propias palabras y nunca se sacan las espinas.
Bienaventurada sea mi alma, por ser valiente, amante, creyente, por dejarse enredar por tu veneno, por dejarse llevar por tu eco, por rondarte en esas noches de ensueño, por plantarte cara y decirte: ¡¡Ay febrerillo loco, no sabes cuanto te quiero!!!
Con amor... Eva

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