
Parece mentira que el ser humano, declarado por la ciencia como la especie mas desarrollada intelectualmente, siga siendo en los tiempos que corren tan parecido a otras especies inferiores. En el transcurrir diario te encentras con verdaderos seres que no se alejan demasiado de un animal, en cuanto a instintos salvajes se refiere. Y es que el hombre no es inteligente por naturaleza, no se es superior por nacer hombre. La naturaleza nos dota de una serie de capacidades o habilidades innatas que son fruto de la evolución de nuestra especie. Es un regalo, la especie humana nos dona un lienzo en blanco infinito donde poder plasmar todo aquello que estemos dispuestos a aprender. El sabio no nace, se hace, todos nacemos en blanco con unos reflejos primarios y muy básicos, como buscar el pecho materno, la imitación, la marcha… A través de la educación y aunque sea a la fuerza vamos llenando ese vacío, vamos construyendo todo un entramado de conocimientos, capacidades, experiencias, sentimientos…
Si hay una cualidad del ser humano que lo hace perfecto es su imperfectibilidad, es decir, siempre es mejorable, por mucho que estudiemos, que aprendamos, que cambiemos, siempre queda algo por conocer, algo que mejorar.
No me sirve de nada la excusa de yo no sirvo para… o soy demasiado torpe, o aquellos que se lamentan de lo que no hicieron pero que tampoco están dispuestos a hacer en adelante. El conformismo, pensar que ya se sabe todo lo que es necesario saber, limitarse al universo irreal que nos hemos construido a nuestro alrededor, porque es cómodo y seguro, porque lo nuevo nos asusta. A veces es mejor no saber ciertas cosas, sobre todo de nosotros mismos y mas concretamente nuestras debilidades.
Solo analizando la educación de un hombre se puede entender su forma de ver la vida, amen de patologías psicológicas que sean fruto de alteraciones biológicas, pero ciertamente los desvaríos de la mente humana suelen tener origen en desajustes emocionales de la infancia.
Educar, que palabra tan pequeña para representar tanto. Sobretodo responsabilidad, en tus manos tienes un trozo de barro que deberás moldear a tu antojo, pero si te equivocas no podrás volver a empezar, la pieza estará deformada para siempre, o al menos para una buena temporada.
No quería ponerme en plan educadora al escribir este post, supongo que será fruto de tanto examen.
Realmente lo que pretendía era, siguiendo el hilo de una conversación de cervezeada que tuvimos anoche, poner de manifiesto precisamente eso, que estamos muy lejos de ser perfectos, que no hay que sentir envidia de quién sabe más que tu, sino luchar por ser mejor que tu mismo, leer, viajar, observar, experimentar, tocar, sentir, hablar, escuchar, escribir, estudiar, soñar... en definitiva crecer.
Pero ahora que lo pienso, creo que todo este rollo ha sido en vano, puesto que si ya estás leyendo esto y has llegado hasta este final y no te has aburrido ni has abandonado, significa que tu si asomas la nariz mas allá de tu universo perfecto ¿no?


