Ya lo se, no he escrito desde sabe dios cuando y no voy a poner excusas, no me ha dado la gana, no me apetecía la verdad. Llevo un tiempo observando desastres a mi alrededor, desastres que aunque no me han tocado directamente, si me han afectado, porque han jodido a personas que me importan. Digamos que he perdido un poco la fe en la humanidad y una pizca la ilusión por muchas de las cosas de esta mundo. Siempre me he enfrentado a la vida con mi mejor cara, pero cuando es la vida la que te golpea directamente a la cara sinceramente, no se que cara poner, que cara mas dura tengo, al repetir tanto la palabra cara ¿no? Perdonarme no quiero que esto parezca el relato de alguien amargado o cansado de vivir y que creais que en mis palabras reside el dolor y la tristeza, pues he vivido en piel ajena desgracias, pero también he visto generarse milagros. El mayor de todos el que he experimentado yo.
He puesto ese cuadro de un artista contemporáneo, primero porque el título me fascinó "reloj cansado", vamos a ver, un reloj nace con una única tarea en su vida, que es girar y marcar las horas, ¿Si se cansa y se para no ha muerto?,¿ Pero que sentido tiene seguir andando si solo significas eso?, y en segundo lugar porque me siento precisamente así, un viejo reloj cansado, pero no de dar las horas, no quiero pararme, solo que quizás ya me cansé de girar siempre en el mismo sentido, porque al fin y al cabo una vez que se atraviesa la media noche vuelve a comenzar un día que tiene exactamente las mismas horas que el anterior.
Por otro lado, el tiempo es un gran ladrón, me está robando horas ingratas, me siento estafada por cada segundo que se pierde en todo aquello que no sea reir. Me desborda mi vida, se me acumulan las tareas pendientes, añoro un rato de esos que pasaba de niña tumbada en el huerto que cuidaba mi abuelo, simplemente mirando las nubes. Ahora comprendo eso de "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero ¿y si se equivoca?, ¿y si el que está por llegar es mejor?
Supongo que es mi alergia personal, al llegar la primavera me entran los mismos síntomas año tras año, es como si cuerpo me estuviera indicando que necesita un descanso, un escape.
A veces tengo la sensación de que nadie me escucha, pero luego descubro que no es así, que hay gente para la que además soy necesaria y reclaman mis palabras y mi compañía y a menudo me pregunto si lo merezco, porque no suelo robarle yo minutos al tiempo para aquellos que me necesitan o me quieren a menos que me lo soliciten y descubro que sin darme cuenta influyo en los que tengo a mi alrededor y que algunos me tienen por modelo a seguir. Dios mio mi boca dice muchas cosas con las que mi alma no está de acuerdo, cosas que no son mentira por supuesto, pero que son solo un medio de sobrevivir en este mundo lleno hienas dispuestas a devorarte si les das ocasión. Aconsejo a diestro y siniestro hazañas que yo no me atrevo a emprender llegado el caso, hablo sin parar de mi particular visión de como tienen que ser las cosas, despierto respeto en personas que me consediran inteligente por mi forma de ver la vida y me pregunto si no estoy defraudando a aquellos a los que quiero.
Pero supongo que solo digo las cosas que los demás necesitan oir en el momento indicado, o simplemente regalo mi oido al que tiene ganas de ser escuchado, no se solo lamento que se me canse el reloj y se me pasen las horas mirando las musarañas.
Perdón a mis olvidados por mi ausencia a menudo injustificada, pero como decía mi amigo Rigodón: Si me necesitas, tan solo sílbame.....Eva

0 comentarios:
Publicar un comentario